«Si los Estados no garantizan la paz social y determinados grupos de personas quedan al margen de toda protección, se empezará a fraguar un nuevo orden político en el que las masas entreguen su libertad a cambio de una seguridad precaria o un reino en el que impere, tras el Estado fallido, la arbitrariedad y la violencia.«
Muchos perdieron sus ahorros durante la crisis y otros se encuentran ahora en una situación en la que tienen que elegir entre poner comida en la mesa y calentar una casa. Demasiados están mirando la posibilidad de desalojo, incapaces de encontrar viviendas asequibles.
Ejemplo real. Conocí a una madre soltera viuda en Andalucía que solo puede encontrar 18 horas de trabajo a la semana, no lo suficiente para mantener a sus hijos; un hombre en Bilbao abusado de niño y posteriormente sin hogar a quien se le negó la asistencia social porque no pudo obtener el certificado de empadronamiento.
Existe un ‘tercer estado’ donde se encuentran los que tienen un trabajo con el que no pueden acceder a servicios básicos.
Además, el primer mundo, cada vez más dominado por el poder de las multinacionales, lleva tiempo construyendo un tercer estado en el que se encuentran aquellos «afortunados» que con un trabajo precario no pueden siquiera acceder a los bienes y derechos más básicos, como el alquiler de una vivienda digna, el pago de la factura de la luz o una alimentación sana para sus hijos. De este «tercer mundo» nos habla también el relator de la ONU que enfatizó que el empleo es clave para combatir la pobreza y mejorar las condiciones de vida en general de la población.
OPINION. En todas estas lineas podemos leer lo que es una realidad para todos hoy en día, ahora es un lujo tener una vivienda, comida, vestimenta mirando que hay tantas familias que trabajan tanto y no logran tener alguna de esas cosas de manera digna. El esclavismo que se vivia hace muchos años no cambia tanto, se trabaja tanto para alcanzar a subsistir solamente, careciendo tantas cosas de primera necesidad.