La crisis de la COVID-19 y el correspondiente confinamiento han dado lugar a una explosión de artículos, post en redes sociales, conversaciones familiares e intervenciones en tertulias mediáticas cuestionando, criticando, analizando, explicando o aportando soluciones para luchar contra la pandemia.
El efecto Dunning-Kruger, o cómo los humanos nos convertimos en opinadores de todo sin saber apenas de nada, podría explicar el surgimiento de corrientes de pensamiento no expertas, capaces de solucionar cualquier problema sin importar su naturaleza.
El efecto Dunning-Kruger concluye la incapacidad de los sujetos para reconocer su ignorancia.
¿CÓMO SE MIRABAN LAS COSAS?
Cuando empezaron a llegar las primeras informaciones sobre la COVID-19, se hacía difícil imaginar que la situación llegaría a los extremos que estamos viviendo en España, con más de 26 000 fallecidos en algo más de dos meses en un país con uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo.
Hay algo muy curioso en todo esto y es como las especulaciones de millones de personas han tenido mayor influencia en toda esta pandemia, han levantado más alboroto y en algunos casos han sido más confiable que la información que nos brinda el gobierno o aquella que viene del personal médico o científico, como en varias ocasiones ponemos más atención a las redes sociales que a las paginas oficiales del gobierno donde día con día están subiendo la información correspondiente. Hay algo que me gusto mucho y dice que los politicos no siempre son expertos en lo que gestionan.
Terminamos de igual manera con esta frase.
Esta doctrina, aunque revolucionaria, plantea la única forma de focalizar, sin lente doctrinal, el problema real. No es el Gobierno, es la COVID-19.